No voy en tren (bala), voy en avión.
Marzo 11, 2008 por Curda Floja
Argentina debe ser uno de los países del mundo donde más se habla del avión presidencial: su compra, a cargo del entonces presidente Menem fue un escándalo por considerarse innecesario el gasto de 67,5 millones de dólares. Tan grande fue el sainete que siete años después, uno de los leitmotiv de la campaña presidencial de De la Rúa fue la venta del avión por considerarlo fastuoso y un gasto superfluo para un aburridísimo gobierno que aseguraba pretender “terminar para unos pocos” (en rigor lo cumplió, porque ni siquiera unos poco tuvieron fiesta).
Durante la presidencia de Néstor el tema de los aviones siempre estuvo en los titulares: los alquilados para traer valijeros desde Venezuela, la contratación de jets privados a cargo de Picolotti, los permanentes “problemas mecánicos” de las aeronaves donde se trasladaba el entonces presidente que le permitían a Scioli soñar con ponerse la banda presidencial, etc.
Hoy se abre un nuevo capítulo del avión presidencial. Nuestra soberana Cristina Fernández de Kirchner, no estaría contenta con el avión y pretendería cambiarlo porque cree que es suntuoso e incómodo para viajar al interior (sospecho que especialmente para viajar al Calafate).
Aparentemente, aunque esto se va a confirmar en los próximos días, Cristina estaría necesitando un avión más ágil con autonomía regional (habría pedido sugestivamente que llegue hasta Venezuela como máximo) y la empresa carioca Embraer con su modelo Lineage 1000, que tiene como costo 43 millones de dólares, estaría ganando la pulseada. Esto no significa que nuestra presidenta tenga que bancarse las demoras de Aerolíneas Argentinas en el aeropuerto cuando viaje a Estados Unidos o Europa, como hacen casi todos los argentinos que tienen la suerte o la posibilidad de viajar, sino que le seguirá alquilando a esta empresa un jumbo por 200,000 dólares cada vez que lo usa.
Hasta acá, todo sería un comentario casi superficial. El problema, tal cual publican hoy los diarios Crítica y La Nación, es que gracias a los famosos “superpoderes” que le dieron a Alberto, los fondos que fueron asignados para la compra del avión van a salir de una partida designada para ayuda social. El filósofo, porteño, hincha de Independiente y senador nacional de la Coalición Cívica, Samuel Cabanchik dijo que: “”La decisión tomada disminuye la partida Ayudas Sociales a Personas del presupuesto de Asistencia Social en $ 56.266.000. Esta maniobra provoca especial preocupación, porque esa partida tiene como destino la ciudad de Buenos Aires”
Habrá que esperar el próximo sermón discurso de Cristina para ver cómo justifica semejante decisión.












ah, pero cómo? No era genial tener presidentA para que su sensibilidad especial cuidara a la gente necesitada? Alguien con un instinto maternal que pusiera las prioridades en orden?
El tema es “por qué nos sorprendemos?”. Si los politicos están siempre jugando a otra cosa mientras nosotros perdemos tiempo analizando lo que hacen como si se tratara de polítia…
Modificar el destino de fondos del presupuesto es una decisión política.
¿Se trata de cumplir una promesa electoral? ¿Un nuevo avión fortalece las instituciones?
¿Será cierto que reclutan islamistas (en Venezuela) para estrellarlo contra el INDEC?
Pasa que ustedes son todos unos gorilas que no comprenden las necesidades de tamañas responsabilidades de Estado; y vos Curda más que nadie.
Mejor me voy a ver qué postea Zabalita, que es un tipo nacional y popular.
Tomar una mala decisión de la peor manera posible. Aureliano: me hicste reir.
Ah me viene musica a la cabeza:
“Con una rubia en el avion,
directo a Brasil…”
o era a Venezuela…
la memoria me esta haciendo estragos…a veces lo agradezco..