India, la explosión de los sentidos.
Mayo 30, 2007 por Curda Floja
Antes de empezar me parece necesario hacer una aclaración: no pretendo hacer una descripción de un viaje místico. Ciertos viajeros que circulan por esas latitudes suelen volver pretendiendo que su vida dio un giro mítico y por fin lograron comprender el fin último de la existencia humana y el destino de sus vidas, no es mi caso.
Obviamente todos los viajes tienen un impacto en la visión que tenemos sobre ciertas cuestiones. Un indicador claro que uso para ver si el viaje fue positivo es la desaparición o, al menos, la puesta en duda de ciertas certezas que uno tiene. Cuando por la noche la vigilia vence al sueño y ciertas imágenes se repitan casi caprichosamente cuestionando verdades que uno solía tener, podemos decir que el viaje fue fructífero.
En India todo esto es más complejo de descifrar, los sentidos se saturan de una forma inexplicable. Una gama interminables de colores, olores y sabores se presentan de una manera agresiva. Todas las conclusiones parecen más lentas, la confusión se presenta en cada momento, la estimulación permanente de los sentidos hace que sea muy difícil pensar aunque, al mismo tiempo, sea el mejor lugar para hacerlo.
Los olores más nauseabundos que uno pueda imaginar se mezclan violentamente con el perfume de las flores y de especias exóticas. El olor a excremento y muerte desaparecen a cada instante gracias a la aparición de miles de distintos tipos de curry y perfumes.
La eterna suciedad de sus calles se pierde por completo en la pulcritud de los saris, las marcas del esfuerzo se desvanecen en sonrisas amplias, generosas y amables, los autos rechinan sus ensordecedoras bocinas mientras mansas vacas caminan por el medio del caótico tránsito. Los marajás y ricos comerciantes se mueven displicentemente entre multitudes muertas de hambre mientras los templos calman fieras enceguecidas de frustración. Miles de motos transitan velozmente a través de un cardumen de autos y furgonetas que intentan con su bocina escapar de todos lados.
La violencia se encuentra excluida por completo de su sistema, a pesar de la confusión, los gritos, la ambición y la desesperanza parecería ser que el legado de Gandhi quedó impregnado en sus corazones. Ese un mar de locura parecería procurar permanentes bancos de arena para la tranquilidad del caminante. En sus ríos contaminados por los desperdicios y los cadáveres se pueden distinguir increíbles flores que navegan mansamente como si estuvieran en un paraíso.
Todo lo que en ese lugar puede consumirse parecería ser autóctono. Es casi imposible no identificar automáticamente su arquitectura, sus vestuarios, sus comidas, su música, su cine, sus dioses, sus costumbres, sus mercados…
Durante mi viaje fui dos veces al cine. La primera fu en Delhi, una multitud parada (en algunos cines no hay asientos) disfrutaba la película entre un vaho insoportable y gritos permanentes. La segunda vez fue en Udaipur, en esa ocasión pude disfrutar de la película en la terraza de un palacio con vista a grandes lagos, con la compañía de un aire fresco que acompañaba una noche cálida, sosteniendo un cigarrillo en una mano y una cerveza en la otra.
Creo que todavía no regresé de la India aunque estoy seguro que pronto tengo que volver a ir













Qué interesante! y tus relatos, exquisitos.
El creativo me mató. Y no me confundí de post.
entendi todos los complejos sentimientos q transmitio el colo y no te entendi a vos “continente” en un simple oración…
sospecho que continente lo dice por los gruesos marcos de los anteojos que tiene uno de los personjes en la foto. En este blog permanentemente vinculamos la palabra “creativo” con los anteojos de marcos gruesos.