Durante años creí que Miami sería una ciudad que definitivamente me espantaría. Los prejuicios crecían al ver que las más patéticas figuras de la farándula local peregrinan todos los años a ese lugar como quien camina a la Meca en búsqueda de la revelación. Todas estas creencias y prejuicios hicieron que durante años la esquivara y prefiriera hacer insólitas combinaciones aéreas con tal de no tener que aterrizar en ese aeropuerto.
El destino hizo que en el último mes fuera dos veces a Miami. Al principio debo decir que me entusiasmé, no por lo que Miami significa, pero iba a poder visitar a mi primo Rodrigo que vive a algunos kilómetros de la ciudad y, por supuesto, también ayudó enormemente saber que me dirigía camino a NY donde me encontraría con Matías.
Miami es básicamente una ciudad creada a partir del plástico, el colágeno y la silicona. El único Dios que rige en la vida de las personas es su majestad el dólar. La codicia y la avaricia se respiran en cada esquina. Es la quintaesencia del tanto tienes, tanto vales. El deseo de consumo ya creció a niveles tan escandalosos que comprar es casi la única premisa para una vida feliz.
El mito del multiculturalismo también se desvanece, no importa realmente la nacionalidad, religión, raza u origen de las personas, todas se encuentran por y para la misma razón: el vento, el “bisnes”. Al entrar en una lógica exclusivamente monetaria la pauta cultural individual se diluye hasta alcanzar niveles inesperados. Sólo el manejo de español separa a un cubano, mexicano o argentino de un WASP. Incluso, como lúcidamente comentaba Matías en su post “la intransigencia de los conversos” algunos se norteamericanizan más que los propios norteamericanos.
Intentando fijar una analogía para ejemplificar todo esto que por momentos puede sonar trasnochado, creo que sólo hace falta escuchar alguna canción de Gloria Estefan y compararla con cualquiera de Compay Segundo, Rubén González o Ibrahim Ferrer.
De su arquitectura se puede decir bastante poco, si bien es cierto que puede tener algunos edificios de valor o zonas de cierta monta, la realidad es que es la ciudad no le aporta nada al acervo arquitectónico de los Estados Unidos. Excepto en algunas casas de dudoso gusto e inmenso gasto, todo es idéntico, tengo la sospecha de que alguien creyó que las palmeras convertirían esa ciudad en algo visualmente aceptable.
Nada es real en esa ciudad, todo es sintético, artificial. Los grandes hoteles o las playas más exclusivas de cualquiera de las islas son sólo una gran vidriera para mostrar los niveles de supuesto éxito que alcanzaron aquellos que pudieron vender más que otros.
Es cierto que a veces no es tan fácil quebrar un prejuicio, pero la realidad es que me hubiese gustado romper este. Nunca pensé que una Ferrari podría parecer algo tan berreta, pero hasta el mayor de los lujos en esa ciudad se convierte necesariamente en una vulgaridad.











La culpa no es de la ciudad, si no del que le da de comer…
Que humanizacion urbanistica…
Besos
M
Algo que me impresionó mucho es que las grandes mansiones, por lo menos las que yo vi, están apiñadas. Una al lado de la otra. No hay espacios verdes alrededor de las casas.
Desde la ventana de Ricky Martin se puede ver el dormitorio de Jennifer López. JLO, a su vez, puede escuchar a su amiga Gloria Estefan cuando canta en la ducha.
Wow Colo! Todo ese analisis pudiste hacer en unos dias!? Yo todavia estoy tratando de entender a Londres! Ja ja ja
Que loco lo que cuenta Fer! Yo jamas me lo hubiera imaginado asi! Me copan esos detalles. Yo por ejemplo me asombre en Londres cuando vine por primera vez de no encontrar cables colgando de edificio en edificio y de no ver casi ningun edificio alto, salvo en la city.
x Ro
bueno, es razonable que no entiendas a Londres… después de todo yo tampoco entiendo a Buenos Aires y hace 32 años que intento hacerlo. Creo que eso es lo que distingue una ciudad y Miami.
yo tengo vos tenes el no tiene
y que me importa de aquel
si no puede ver el proximo amanecer
desd mi casa yo no te siento
yo gano lo suficiente para no enterarme
para no fastidiarme.
quien te dijo q no todo esta en venta,
si a fin de cuentas todos pisan este suelo
y claro, algo se llevan y algunos verdes dejan
quien te dijo q no todo esta en venta
si hasta logre traer a ese colorado
que de lojos decia
yo nunca te pisaría.
“el lujo es vulgaridad” una frase muy acertada.
Me gustó mucho el post, tengo el mismo prejuicio con Miami, sobre todo porque trabajo con gente q
que reza para que llegue Starbucks a Argentina, que se desespera por alquilar un auto y cruzarse a San Antonio a hacer shopping, cosas que no comparto, en fin….